La pregunta de la temporada… de todas las temporadas… es: ¿dónde te vas de vacaciones? Y yo, todos los años, la misma respuesta: no tengo vacaciones, quizás algún fin de semana en la montaña, quizás la playa… quizás vaya a ver algún familiar... Desde que acabé la carrera ni un veranito de relax, mire usted… El primer año fui becaria-precaria del Ayuntamiento y pasé toooodo el veranito de museo en museo: que si esta colección, que si tal otra, enseñando el arte y el patrimonio nacional a los turistas (al menos iba de aire acondicionado a aire acondicionado)
El segundo verano fui becaria-algo-menos-precaria del Ministerio de Educación y Cultura, y ahí estaba yo, investigación de doctorado para arriba, tesis para para abajo, clases particulares para allá, fin de semana familiar para acá….
El tercer año seguía siendo becaria ministeril y… avión para allá, estancia de investigación un poco más allá, otro idioma, otra universidad, otra biblioteca (los reserved what? los chicken burger who? la pizza where?)
El cuarto año, por supuesto, continuaba mi condición de becaria (sí, claro, es que la beca duraba 4 añitos): what flying? what passport!? my passport? the cafetería? oops, fire alarmmmmmmmmm!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!???????????????????????? hot hot hot hot hot hot hot, spicy meat, yeahyeah yeah…
El quinto año, sí, becaria, jjejejeje, pero el próximo año -pensaba- estaré currandito guay guay…
El sexto verano…mmm… trabajando en una megaempresa que sabía muy muy bien que no me correspondían vacaciones… joer…este año tampoco… cachis…pero el año que viene ya me tocan seguro…!
Séptimo verano… joer, despido improcedente en mes de agosto, berrinche que me lleva a pensar muy muy seriamente en escupir al capullo de mi ex jefe, o hacerle pintadas obscenas en la pared de la empresa (esto lo desecho porque de repente pienso que seguro que eso le gustaba)
Octavo verano…jejejeje….. ESTE AÑO Sí!!!! yuhuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!!!!!!!!!!!!!!! Venga, hazme la pregunta!:¿dónde te vas de vacaciones?: ejem, bueno, tenerlas las tengo, pero no me voy porque no tengo dinero, bueno, tengo un poco porque ya tapé el agujero que me quedó por el despido improcedente y el consecuente paro en el movimiento ascendente de mi delicada y escueta cuenta, pagué el calentador que petó y el diferencial que petó, y la cisterna que petó y la revisión del coche, que no petó pero casi. Pero tengo vacaciones, ¿sabes? y la ciudad es un lugar perfecto para estar: cine sin abarrotar, piscina con amigos en mi misma situación precaria (como cuando eramos becarios, pero ahora precarios en busca de una hipoteca que nos me genere ideas suicidas)